¿Por qué hay fuego encendido
en la casa
de
la A?
¿Quién ahuma la mañana?
¿Quién amasa el pan?
¿Quién canta en la cocina
de la casa
de la A?
* En Periquito, de Laura Devetach
Cuando la tierra tiemble,
¡no te de susto!
que las mamás del mundo
te dan su arrullo:
A ró ró trébol
de cuatro hojas
buena fortuna, niño,
sueña y reposa.
A ró ró flores
de madreselva
rico perfume, niño
para que duermas.
A ró ró grillo
con alas grandes
para que el niño escuche,
cante y descanse.
Cuando la tierra tiemble
o estalle el mar
las mamás, en el mundo
arrullarán.
Ar ró ró trébol…
* Adriana Lis Maggio
* Image de web OMS

–los ojos de negro bosque,
el pelo negro y endrino,
la piel de puro azabache,
la voz de oscuro castillo–
de noche viene a buscarlo
en un corcel negro y fino
y se van los dos alegres
por un antiguo camino:
Mi niño hecho niño-sueño.
Su sueño hecho sueño-niño.
| Excilia Saldaña nació en La Habana, en 1946, y falleció en esa misma ciudad en 1999. Ensayista y poetisa. Autora de los libros de versos Cantos para un mayito y una paloma (Premio Nacional de Literatura Infantil Ismaelillo, 1979) y La noche(1989). En 1987 publicó Kele-kele, narraciones para jóvenes inspiradas en la mitología yoruba. |



Caracol:
mínima cinta métrica
con que mide el campo Dios.
Jorge Carrera Andrade
(Ecuador)
Cuando ríes
Cuando ríes y cantas,
la vida es una muñeca
de trenzas largas...
muy largas...
Roberto López Moreno
(México)
Definición
La chicharra
es una hoja seca
que canta.
Luis Barrios Cruz
(Venezuela)
Abril
Cuando abril está en sazón
al lado derecho
del pecho
me brota otro corazón.
Flavio Herrera
(Guatemala)
¿Qué es el gato?
El gato
es una gota
de tigre.
Jairo Aníbal Niño
(Colombia)
De las copas
Han servido el champán,
y por entre las copas
revolotean mariposas amarillas.
Aquiles Nazoa
(Venezuela)
Otra cosa
Yo tengo una caja triste
de manía muy curiosa:
tú buscas lo que pusiste,
pero encuentras otra cosa.
Francisco de Oraá
(Cuba)
* www.cuatrogatos.com

Alta flor de las nubes
–lo mejor del verano–,
con su tallo de música
en mi mano sembrado.
Regalo de noviembre,
nuevo todos los años
para adornar el día,
para jugar un rato.
Bandera de fiesta
que se escapa volando...
Pandereta que agitan
remolinos lejanos.
Pececillo del aire
obstinado en el salto.
Pájaro que se enreda
en su cola de trapo.
Luna de mediodía,
con cara de payaso.
Señor del equilibrio.
Bailarín del espacio.
Ala que inventa el niño
y se anuda a los brazos.
Mensaje del celeste.
Corazón del verano.
*Claudia Lars, seudónimo literario de la poetisa Margarita del Carmen Brannon Vega (1899-1974). Nació en la ciudad de Armenia, Sonsonate, El Salvador, de padre de origen irlandés y madre salvadoreña.
* Foto de mi niñez.
Ella era una chica sopa de cabello de ángel. Una muchacha tibia que echaba vapor de empañar ojos. Olorosa y salada.
El tenía boca de vidrio. Hombre de tintinearle labios y buen beber.
Se encontraron de paso en un restó, mientras afuera era París con llovizna de junio.
Chica sopa soltó calor y hombre, vidrio roto. Corrió sangre por las mesas, por los platos, por las fuentes...
El dueño del local, puso un cartelito en la puerta mientras llegaba la ambulancia.
Siguió junio y nada más. No todos los amores son posibles aunque París se llueva.
* En Minúsculas. Ediciones Orillera. 2010
Uno
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó: ¿Qué hace sentado bajo este árbol, en vez de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó: ¿Qué hace sentado bajo este árbol, en vez de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó un niño y le preguntó: ¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó la madre y le preguntó: ¿Qué hace este hijo mío, sentado bajo un árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Dos
Ella salió de su casa.
Cruzó la calle, atravesó la plaza y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar, y tenía prisa.
El la vio pasar,
alejarse,
volverse pequeña,
desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Este había un hombre con las manos de seda. Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
Lo siento, pero no,
dijo el hombre con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Norte había un hombre con los ojos de agua. Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
No lo creo, me voy,
dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre con los pies de alas. Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
Te esperaba hace tiempo, ahora no,
dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre con la voz quebrada. Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
No, no soy yo,
dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
Tres
Ella siguió por el mundo buscando, por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
El que buscas espera, bajo un árbol, en una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua, al que tenía las manos de seda, al de los pies de alas y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza, de un árbol que tenía flores lilas, y del hombre que estaba sentado a su sombra.
Entonces se volvió sobre sus pasos, bajó la cuesta, y atravesó el mundo. El mundo entero.
Llegó a su pueblo, cruzó la plaza, caminó hasta el árbol y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
Y el hombre dijo con la voz quebrada:
Te espero.
Después él levantó la cabeza y ella vio que tenía los ojos de agua,
la acarició y ella supo que tenía las manos de seda,
la llevó a volar y ella supo que tenía también los pies de alas.
Lluvia
Está lloviendo en todas partes,
en campos y árboles al par,
aquí llueve sobre paraguas
y sobre barcos en el mar.
Pensamiento feliz
Tan lleno el mundo está de cosas miles,
que debemos cual reyes ser felices.
Mirando al futuro
Cuando yo crezca y sea mayor
me sentiré orgulloso y con honor.
Y a cada niño y niña le diré que respete
y me dejen en paz con mis juguetes.

Mario Benedetti le regaló este poema a Maradona.
Hoy Tu Tiempo Es Real
Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
Y aunque otros olviden tus festejos
Las noches sin amor
quedaron lejos
Y lejos el pesar que desalienta.
Tu edad de otras edades se alimenta
No importa lo que digan los espejos
Tus ojos todavía no están viejos
Y miran, sin mirar, más de la cuenta
Tu esperanza ya sabe su tamaño
Y por eso no habrá quien la destruya
Ya no te sentirás solo ni extraño.
Vida tuya tendrás y muerte tuya
Ha pasado otro año, y otro año
Les has ganado a tus sombras, aleluya.

Cancioncilla
Cada cosa tiene un pulso:
pon la mano en su latido.
Cada cosa dice algo:
acerca humilde el oído.
Poema de la ele
Tierno glú-glú de la ele,
ele espiral del glú-glú.
En glorígloro aletear:
palma, clarín, ola, abril...
Tierno la-le-li-lo-lú,
verde tierno, glorimar...
Ukelele... balalaika...
En glorígloro aletear,
libre, suelto, saltarín,
¡tierno glú-glú de la ele!.
* Emilio Ballagas (Cuba) . En www.cuatrogatos.org

Pregunta
un preguntón:
–¿Y aquellas,
quiénes son?
–Son hojitas
de menta
y de cedrón,
que cada
mañanita
se asoman
al balcón
del mes
de enero,
para escuchar
el canto
de un jilguero
que estudia
su lección.
¡Así son
las hojitas
de menta
y de cedrón!
* Maria Hortensia Lacau. Argentina
La del vestido de piedra,
que el dormido musgo teje,
traza un camino en el aire
hecho sólo para peces.
Señora que muy tranquila
su clara música extiende,
hace del agua su reino
y el parque se lo agradece.
El único viento oscuro
que enamorarla pretende
borda fugaces guirnaldas
con las gotas que le ofrecen.
Y ella, toda ruborosa,
su mano antigua le tiende
y se queda así, esperando
a que su galán la bese.
La del vestido de piedra...
la dama del llanto breve.
* Norge Espinosa. Cuba
